[ Director: Mário Frota [ Coordenador Editorial: José Carlos Fernandes Pereira [ Fundado em 30-11-1999 [ Edição III [ Ano X

quinta-feira, 18 de maio de 2017

Dejar los anuncios infantiles en manos de la industria alimentaria no funciona

                                                                                                                                       Materia
                                                                                                                                       III

Los expertos piden endurecer la normativa de publicidad de alimentos para combatir el sobrepeso

Los niños reciben 25 impactos de publicidad de comestibles al día.
Los niños reciben 25 impactos de publicidad de comestibles al día.
En España, más del 40% de las niñas y niños de entre seis y nueve años sufre obesidad o sobrepeso. El dato es terrible por todo lo que supone para la salud de generaciones enteras de escolares que se están criando con comestibles poco saludables y lo que esto supondrá en el desarrollo de enfermedades como la diabetes o de riesgo cardovascular. Numerosos estudios han demostrado la responsabilidad directa que tiene la publicidad de alimentos poco recomendables en esta epidemia de obesidad y sobrepeso. ¿Qué está haciendo España para combatir este factor decisivo? Mucho menos de lo que podría, según los expertos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) e incluso el Congreso de los Diputados. Un estudio reciente muestra que el número de anuncios que ven los menores españoles ha crecido en los últimos años.

La única defensa que
 tienen los menores es la
 propia industria: un
 código que no se fija en el
 tipo de comida y que
 además se incumple

Un escolar español de entre seis y doce años ve 25 anuncios de comida cada día y el 75% son de productos que no debería consumir habitualmente por sus altos contenidos en grasas, azúcares o sal, según el criterio de la OMS. Y sabemos que un tercio de los niños obesos o con sobrepeso no lo serían si no vivieran expuestos a la publicidad alimentaria. Pero en España la única defensa que tienen los menores y sus progenitores frente a este asalto permanente es la propia industria alimentaria: un código de autorregulación al que las empresas se adhieren voluntariamente, que no se fija en el tipo de comida ni en su perfil nutricional, que no prohíbe los comestibles malsanos y que además se incumple, según denuncian los especialistas.

Este código entró en vigor en 2005 promovido por Sanidad y la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), aunque las empresas firmantes del mismo lo hacen a título particular (47 hasta ahora). Este código, denominado PAOS, ignora el contenido alimenticio de los productos, centrándose únicamente en cuestiones formales como no inducir al consumo excesivo, a la compra directa o impedir que aparezcan famosos. Es decir, obligaría a retirar un anuncio que invite a pegarse un atracón de acelgas, pero no pone pegas a uno de bollería industrial con nutrientes de baja calidad y cargada de azúcares y aceite de palma.
Este sistema solo sirve de
excusa para evitar
medidas más rigurosas
como cumplir las
recomendaciones de la
OMS. Habría que retirar
el 75% de los anuncios"
"No se regula lo más importante y lo que se regula se incumple con mucha frecuencia. Este sistema solo sirve de excusa para evitar medidas más rigurosas como cumplir las recomendaciones de la OMS. Siguiendo ese criterio, habría que retirar tres cuartas partes de los anuncios que ven los niños españoles", denuncia Miguel Ángel Royo-Bordonada, jefe de estudios de la Escuela Nacional de Salud. Este científico publicó recientemente un artículo en The Lancet lamentando que en España la industria alimentaria continue gobernando las políticas de alimentación y de obesidad entre bastidores. "El código no sirve, está viciado de origen", zanja Royo-Bordonada.
 
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