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terça-feira, 16 de maio de 2017

La obesidad infantil en el epicentro de los estudios científicos


Salud

La pandemia preocupa a los expertos. Un último estudio concluye que los niños deben acostarse antes para prevenir la enfermedad

Niño duerme en su cama.
Niño duerme en su cama.
La obesidad necesita ser controlada y más cuando afecta a los más pequeños de la casa. Esta es la conclusión a la que han llegado científicos de todo el mundo después del gran número de estudios que se realizan para poder prevenirla. El pánico es comprensible, la obesidad ha sido bautizada como la pandemia de nuestro tiempo y los datos no engañan. Si a esto le sumamos las acciones de varios gobiernos europeos, entre ellos en España el de Cataluña, de poner un impuesto saludable sobre las bebidas azucaradas, todo hace indicar que la guerra activa contra la obesidad ha comenzado.

La Organización Mundial de la Salud ya alertó en 2010 que había 42 millones de niños con sobrepeso en todo el planeta, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. “Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”, reitera la OMS. Y en España también los datos son procupantes. Según los datos de la última Encuesta Nacional de Salud, dos de cada 10 niños españoles tienen sobrepeso y uno de cada 10 sufre obesidad; es decir, el 27,8% de los menores en nuestro país ya presenta algún tipo de problema de peso, que con los años puede desembocar en diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Entre las conclusiones publicadas recientemente, aparte de la constante y necesaria alerta de que hay que comer sano y hacer ejercicio de forma regular, fundamentales para prevenir esta enfermedad y evitar las consecuencias dañinas sobre la salud, nos han aconsejado que nuestros hijos coman en familia; que tengan las mismas rutinas a la hora de dormir; que no vean la televisión o cualquier otro tipo de pantalla más de una hora al día; que se evite la alimentación emocional de los más pequeños, entre otros. Hay que recordar que los niños imitan lo que ven y que tienen que comer con tranquilidad y en el mismo sitio. No premiarles lo que hacen bien con la comida ya que están muy influidos por los anuncios en la tele y así hasta un largo etcétera.

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