[ Director: Mário Frota [ Coordenador Editorial: José Carlos Fernandes Pereira [ Fundado em 30-11-1999 [ Edição III [ Ano X

quinta-feira, 1 de junho de 2017

¿Puedo cambiar la leche por bebidas vegetales?


BUENAVIDA


HABLA PULEVA
1.JUN.2017 

¿Un niño en pleno estirón debería tomar más calcio que su abuela? ¿Son mejores las versiones enriquecidas? ¿Hay otras alternativas? Ponga a prueba su conocimiento sobre el calcio con este test

¿Puedo cambiar la leche por bebidas vegetales?
No importa la edad del DNI: su cuerpo es mucho más joven porque está en constante renovación. Casi todos los tejidos corporales se regeneran de forma regular. Su esqueleto lo hace en ciclos de 10 años, y esto solo es viable con un mínimo de calcio y ejercicio. Sin este mineral, los huesos no serían rígidos ni resistentes. Y si se pasara el día tumbado en el sofá, sus costillas o su fémur podrían ser más frágiles. Los que pasan largas temporadas de reposo en la cama, o los astronautas, ajenos a la fuerza de la gravedad durante sus viajes espaciales, comparten el mismo "drama": generan menos tejido óseo, como detalla el extenso monográfico sobre el calcio publicado por el Departamento de Agricultura de EE UU (USDA).

El 2% de su cuerpo es calcio. La mayor parte (99,1%) se encuentra en los huesos y los dientes, donde actúa como gran almacén y lo cede si la concentración en otras partes del cuerpo está por debajo de la normalidad. El resto (0,9%) está disuelto en tendones, músculos y en el líquido que hay entre las células, y es el responsable de activar reacciones metabólicas imprescindibles que permiten bombear sangre al corazón, mover un brazo, o agitar las neuronas para que pasen todas esas cosas.

Es un elemento que no podemos generar. Tiene que entrar por la boca, ya sea con un vaso de leche, diez boniatos o tres coles rizadas. ¿Le basta con lo que desayuna, come y cena? ¿Sus reservas de calcio están bajo mínimos, y no sabe de dónde sacar un buen chute? Salga de dudas con este test:

¿Quién necesita más calcio: un niño en pleno estirón o su abuela?

Si no lo tomamos durante toda la vida, los huesos y las neuronas se quedan obsoletos. Lo que su cuerpo necesita cada día (la cantidad diaria recomendada - CDR) varía con el paso del tiempo, en función de la fase en la que se encuentren nuestros huesos. Durante los tres primeros años de vida, por ejemplo, necesitamos entre 250 mg y 600 mg, (uno o dos vasos de leche). Y la cifra sube hasta los 1.000 mg (28 brócolis) en hombres veinteañeros, o 1.300 mg (11 raciones de espinacas) en mujeres de más 50 años. Pero no se asuste. Esas cifras se pueden conseguir con una dieta saludable y variada.
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