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terça-feira, 29 de agosto de 2017

La producción ecológica y sus repercusiones en la alimentación

Hoy en día el modelo agrícola convencional resulta sumamente problemático, por el daño que causan los productos fitosanitarios y por los efectos de estos en el cambio climático.

María Dolores Raigón
Patatas ecológicas en un puesto de un mercadillo en Berlín
La alimentación está estrechamente ligada a la evolución del hombre en su proceso de civilización. Los estándares alimenticios van evolucionando conforme se incrementan las interacciones entre el ser humano y el entorno donde desarrolla su actividad.
El suministro de alimentos a una población es uno de los principales objetivos a tener en cuenta en cualquier plan de desarrollo económico y social. Pero la producción de alimentos no implica en exclusiva la obtención de altos rendimientos agronómicos, sino lograr alimentos que sean por sí mismos suficientes para la nutrición y por tanto aptos para mantener la salud.
Hoy en día el modelo agrícola dominante y convencional resulta sumamente problemático, no solo por el daño que causan los productos fitosanitarios, sino también por los efectos de estos en el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica y la incapacidad para asegurar una soberanía alimentaria. Estas cuestiones están estrechamente interrelacionadas y deben abordarse de manera conjunta para hacer plenamente efectivo el derecho a la alimentación. Por todo ello, es necesaria voluntad política para reevaluar y hacer frente a los intereses particulares, los incentivos y las relaciones de poder que mantienen en pie la agricultura industrial dependiente de productos agroquímicos.
La agroecología se presenta como la mejor opción para responder a las necesidades de los consumidores para recuperar la calidad alimentaria, la sostenibilidad y la equidad social en un sentido amplio, al tiempo que responde a las preocupaciones de salud y medio ambiente y asegurar los medios de vida en la agricultura local a pequeña escala. Los métodos agroecológicos para la producción de alimentos, son más holísticos y están basados en la co-participación de los avances científicos respetuosos con el medio ambiente y el equilibrio que marca la propia naturaleza, teniendo en cuenta el papel multifuncional de la agricultura en la producción de alimentos, la mejora e incremento de la biodiversidad, con la finalidad de proporcionar seguridad alimentaria sostenible en los diferentes territorios.
Las técnicas de producción ecológicas, reconocidas como sostenibles, son favorables para producir alimentos de alta concentración y mayor densidad nutricional y valor organoléptico. Esto pone de manifiesto el doble atractivo que presentan los alimentos ecológicos y lo importante de su ingesta sobre la salud. Por un lado, son alimentos que no están expuestos a sustancias de carácter tóxico procedentes de los pesticidas empleados en la agricultura convencional, y la acumulación de nitratos (potencialmente tóxicos), presencia de aditivos alimentarios, etc. Por otro lado, la composición nutricional de los alimentos ecológicos es más equilibrada proporcionando los nutrientes en cantidades suficientes a las dosis recomendadas.
Entre los principios de la producción ecológica, uno de ellos es el principio de la salud, que incluye también una descripción del concepto de sostenibilidad. En este sentido, la sostenibilidad hace referencia al concepto general de alimento sostenible, obtenido mediante técnicas que son respetuosas con el paisaje y el mantenimiento de los servicios del ecosistema, tales como suelos fértiles y agua limpia, mientras que asegura una renta justa para los productores y costes adecuados a los consumidores.

María Dolores Raigón es catedrática en el Departamento de Química en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València, España. Es también presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

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