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quinta-feira, 28 de setembro de 2017

Los problemas que nos traerá la mala salud del planeta

 PLANETA FUTURO


por: Pablo Linde
Nueva York -

El ser humano ha alcanzado altas cotas de bienestar a costa de la degradación de la Tierra. Esto ya se está volviendo en su contra. Una nueva disciplina, salud planetaria, se ocupa de ello

La salud y la ecología se mezclan en una nueva disciplina: la salud planetaria.
La salud y la ecología se mezclan en una nueva disciplina: la salud planetaria.

Nueva York

La salud del ser humano ha alcanzado las cotas más altas de la historia. El planeta donde vive, sin embargo, ha conocido épocas mejores. El bienestar que hemos logrado en los últimos siglos ha ido desgastando nuestro entorno hasta el punto de que todo lo conseguido puede derrumbarse. La sobreexplotación de la Tierra ya nos está pasando factura, y lo seguirá haciendo con más fuerza si no se empieza a tomar en serio su cuidado. Para algunos científicos, ya no tiene sentido abordar la salud del globo y de las personas de forma separada; por eso, hace unos años nació una nueva disciplina que abarca ambas: la salud planetaria.

Un buen ejemplo para ilustrar esta paradoja es el de los éxitos de la Ciencia contra la malaria y el sida. La mortalidad de la primera enfermedad ha bajado un 60% desde el año 2000. La segunda ha pasado de ser una sentencia de muerte a una dolencia crónica para aquellas personas que consiguen acceso al tratamiento. Mientras suceden estos avances, la polución ya causa casi cinco veces más fallecimientos que las dos juntas.

La mortalidad materno infantil baja, la pobreza extrema cae, el hambre se está mitigando (con un repunte el último año) y todo esto lleva disparando la esperanza de vida durante prácticamente un siglo. Pero las emisiones de carbono aumentan, el agua del mar cada vez es más ácida, el bosque tropical va desapareciendo, las necesidades de agua se disparan, los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.

Más allá de los daños obvios que un desastre natural causa en una población y las muertes que produce a su paso, la salud de las personas que lo sufren también se resiente a la larga. Como explican Michael Myers y Doaa Abdel-Motaal, de la Rockefeller Foundation, una inundación aumenta la tasa de mortalidad durante meses (en Nueva Orleans era un 47% superior a lo normal 10 meses después del Katrina) y aumenta las enfermedades crónicas durante años. Un incendio afecta al peso de los nacidos si la embarazada estuvo expuesta a sus gases. Y está bien documentado cómo cualquiera de estas tragedias afecta a la salud mental de quienes las han padecido. En el caso del huracán Sandy, más del 20% de los supervivientes reportaron casos de estrés postraumático; el 33%, depresión y un 46%, ansiedad.

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