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quarta-feira, 15 de novembro de 2017

La recuperación del atún rojo reabre la pugna por la especie


Sociedad
Madrid -
Pesca

Las organizaciones ecologistas temen que esta pesquería ahora recuperada pueda morir de éxito

FOTOS: WWF

Tras años sometido a un plan de recuperación muy estricto, el atún rojo ha salido de la crisis. Así lo demuestran los datos del informe de evaluación elaborado por el Comité Científico de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), organismo que gestiona la pesca de esta especie en el Atlántico Este y el Mediterráneo, que reconoce que ha habido un «incremento evidente del stock» y que ya no hay sobreexplotación. 

Ante esta nueva situación, el comité científico propone que se haga una subida gradual de la cuota de captura autorizada para el atún rojo del Atlántico Este y el Mediterráneo (Thunnus Thynnus) hasta alcanzar las 36.000 toneladas en 2020 y pasar del actual plan de recuperación a uno de gestión. Una propuesta que ahora se llevará al plenario de ICCAT, que se reúne en Marrakech (Marruecos) hasta el próximo día 22. «Gracias al esfuerzo hecho por el sector pesquero, ya no hay nada que recuperar», explica a ABC Juan Serrano, director general de Balfegó, empresa dedicada a la pesca, acuicultura y comercialización del atún rojo.

No es usual que conservacionistas, gestores de pesca e industria estén de acuerdo en el diagnóstico de una especie, y menos aun cuando se trata de una especie de interés comercial tan importante, y también controvertida, como el atún rojo. Pero esto ha venido ocurriendo en estos últimos años, y el responsable ha sido el plan de recuperación que se puso en marcha en 2007, que fue reduciendo paulatinamente la cuota de captura anual –de 32.000 toneladas ese año a 12.900 en 2012 para luego ir subiendo progresivamente hasta las 23.155 de 2017-.

Medidas de control

Además, ese plan contemplaba otras medidas adicionales como fijar cuotas individuales por barco y no por país, establecer una talla mínima de 30 kilos (estaba en diez), limitar a un mes el periodo de captura al cerco en el Mediterráneo o la obligación no solo de que un inspector vaya en cada buque, sino que también se requiere su presencia en las granjas de engorde en el momento de sacrificarlos, por ejemplo.
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