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sexta-feira, 3 de novembro de 2017

Lo que le venden como jamón York no es jamón: cómo escoger uno que sí lo sea



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Aprenda a distinguir entre el jamón cocido, el fiambre y el magro de cerdo. Uno de ellos puede hasta llevar carne de otros animales

jamon york cocido
Ojo: vemos un paquete de oferta y nos lanzamos a por él. El precio, la apariencia del envoltorio, la traición de nuestras papilas gustativas que saltan al leer el envoltorio… Existen decenas de técnicas mercantiles para que carguemos el carro.

Últimamente, el foco se ha puesto en lo que ocultan las etiquetas. Mejor dicho: en lo que esconde el nombre del producto. Los ingredientes están ahí, lo que pasa es que no son lo que nos esperamos al adquirir un alimento. Un clamor reciente, tras superar lo de la mantequilla y la margarina, es lo que popularmente conocemos como jamón York. Qué es realmente, cómo diferenciar todas las variables en que se nos presenta en el supermercado y las claves para elegir el más aconsejable entre los productos de los líneales plagados de cantos de sirena.

¿Qué es realmente el jamón York?

Desde su origen, datado en torno a 1860, su popularidad no ha dejado de crecer. Y a pesar de que su nacimiento se liga al sótano de una carnicería en esta ciudad inglesa, lo más frecuente a día de hoy es comprarlo envasado en los frigoríficos de una gran superficie.

Pero, ¿sabemos realmente lo que comemos? Según las explicaciones de Alimentos.org, cuando se trata de lonchas de jamón que provienen de las partes traseras del cerdo, hablamos de carne cocida con alto contenido en sodio (965 miligramos por cada 100 gramos, la medida habitual) y en proteínas (casi el 20%), una relación de 10 gramos de grasa por cada 100, con hierro, calcio y vitamina B3, entre otros nutrientes. En total, apenas supera las 200 calorías por cada porción estimada (100 gr) y está incluido en dietas de pérdida de peso.
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