BUENAVIDA
Distintos expertos en nutrición construyen la guía definitiva para saber qué hay que comer en cada momento de la jornada
"Desayuna como un rey, almuerza como un
príncipe y cena como un mendigo". Este es uno de los dichos del
refranero español que nos dictan cómo tenemos que repartir la comida a
lo largo del día. Otro: "De grandes cenas están las sepulturas llenas".
Estas recomendaciones de la cultura popular nos dejan clara una
tendencia a optar por cenas frugales, desayunos copiosos y almuerzos
equilibrados. ¿Tiene algún sentido que el modo en que nos alimentamos
dependa de la hora del día?
Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y director del
laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia,
una disciplina que entronca con la fisiología, la endocrinología y la
medicina, asegura que sí: “No solo es importante controlar la cantidad y
el tipo de alimento que ingerimos, sino también cuándo lo ingerimos. El
momento del día o de la noche en el que nos alimentamos influirá en
cómo vamos a aprovechar y metabolizar el alimento. Por un lado el
apetito cambia a lo largo del día y la noche, de acuerdo con nuestros
ritmos circadianos,
determinados principalmente por factores externos como la luz solar,
pero por otro, la ingestión de alimento a horas inadecuadas, puede
alterar el funcionamiento de nuestro relojes biológicos".
“Estos ritmos son progresivos, no es darle a
un botón”, matiza Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del
Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), adelantándose a una de
las críticas más habituales que se realizan a esta corriente de la
nutrición. "Nuestro cuerpo no se reinicia a una hora en concreto
convirtiendo, por ejemplo, todos los carbohidratos no utilizados en
grasa". De hecho, a este respecto el dietista-nutricionista
Aitor Sánchez cuenta en su libro
Mi dieta cojea
(Paidós): "Los hidratos de la cena repondrán el glucógeno gastado
durante el día en nuestra actividad cotidiana. Es así, siempre y cuando
hayamos practicado algo de actividad física durante el día y no lo
hayamos repuesto en otras comidas. [...] Si tomamos un exceso de
hidratos con las reservas medio llenas, guardaremos el exceso en grasa,
independientemente de que sea por la noche o no".
“Todas las comidas deben tener un poco de
proteína, un poco de carbohidratos y un poco de grasa, lo que cambian
son los porcentajes”, asegura Bravo. Para Madrid, “queda aún mucho por
estudiar en relación con la cronobiología de los diferentes nutrientes”,
pero mientras tanto, expertos en nutrición nos dan algunas pistas sobre
cómo combinar los alimentos en esos momentos del día en los que nos
preguntamos: ¿y a esta hora, qué como?
Desayuno: priorice los hidratos integrales